Los correos electrónicos comprometidos se han convertido en uno de los vectores de ataque más comunes en las amenazas cibernéticas modernas. Desde el phishing hasta el secuestro de cuentas corporativas (BEC), las organizaciones de todos los tamaños están expuestas a sufrir filtraciones de datos confidenciales, robo de credenciales e incluso pérdidas económicas.
En este artículo te explicamos cómo detectar correos comprometidos, qué herramientas utilizar y qué medidas de prevención son clave para proteger tu infraestructura empresarial.
Un correo comprometido es una cuenta de correo electrónico que ha sido accedida por un tercero no autorizado, usualmente como resultado de ataques de phishing, contraseñas débiles o vulnerabilidades en la infraestructura de seguridad.
Una vez que un atacante obtiene acceso, puede:
Leer y extraer información confidencial.
Suplantar al usuario para estafar a otros empleados o clientes.
Instalar malware o ransomware.
Interceptar comunicaciones estratégicas.
Estar atento a los síntomas es fundamental para actuar rápidamente. Algunos indicadores comunes son:
Envío de correos no autorizados desde la cuenta.
Cambios en la configuración (firma, redirecciones, reglas de reenvío).
Alertas de inicio de sesión desde ubicaciones inusuales.
Solicitudes extrañas a otros empleados desde la cuenta comprometida.
Reportes de clientes sobre correos sospechosos.
La detección temprana puede marcar la diferencia entre un incidente menor y una crisis mayor. Estas son algunas estrategias clave:
Utiliza un software de ciberseguridad automatizado que analice el tráfico de correo en tiempo real. Estas herramientas detectan patrones anómalos de comportamiento y alertan sobre posibles accesos no autorizados.
🔍 Ejemplo: nuestra solución Trython aplica inteligencia artificial para identificar correos sospechosos y accesos desde IPs no reconocidas.
Existen servicios que consultan si tu dominio o correos corporativos han sido filtrados en brechas de datos conocidas. Estos escaneos pueden hacerse de forma automatizada para prevenir el uso de credenciales filtradas.
Es una barrera adicional que impide el acceso, incluso si el atacante ha obtenido la contraseña. Obliga a verificar la identidad por medio de otro canal (código SMS, app, token físico).
Una auditoría de seguridad de red y correo electrónico permite revisar reglas de reenvío, integraciones externas y vulnerabilidades activas.
Prevenir vale más que curar. Estas prácticas te ayudarán a fortalecer tu ciberseguridad:
Capacitación en ciberseguridad para empleados.
Realiza simulaciones de phishing y entrenamientos mensuales.
Gestión de contraseñas seguras.
Obliga a usar contraseñas complejas y cambia periódicamente.
Bloqueo de accesos geográficos sospechosos.
Limita el acceso a cuentas corporativas por región o IP.
Segmentación de accesos.
Aplica el principio de menor privilegio: cada usuario debe tener acceso solo a lo que necesita.
Registro y monitoreo de actividad.
Conserva logs de accesos e intentos fallidos para auditoría y trazabilidad.
La detección de correos comprometidos no es solo un tema técnico, sino una responsabilidad estratégica para proteger la reputación y los activos digitales de tu empresa.
Contar con soluciones de monitoreo inteligente, escaneo automatizado y capacitación continua te permitirá prevenir ataques y mantener tu infraestructura segura.
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