La evolución de las amenazas cibernéticas ha llevado a los atacantes a desarrollar técnicas cada vez más sofisticadas para evadir las soluciones de seguridad tradicionales. Una de las más preocupantes en los últimos años es BYOVD (Bring Your Own Vulnerable Driver), una técnica que permite a los ciberdelincuentes aprovechar controladores legítimos pero vulnerables para obtener privilegios a nivel de kernel y desactivar herramientas de protección como EDR, antivirus y sistemas de monitoreo.
En otras palabras, el atacante no necesita explotar una vulnerabilidad desconocida ni desarrollar malware complejo desde cero. Puede utilizar componentes legítimos del sistema para convertir las propias capacidades del sistema operativo en una ventaja ofensiva.
BYOVD consiste en cargar un controlador (driver) legítimo que contiene vulnerabilidades conocidas y explotables. Una vez cargado, el atacante puede utilizarlo para ejecutar acciones privilegiadas dentro del kernel de Windows.
Debido a que estos drivers suelen estar firmados digitalmente y fueron desarrollados por fabricantes legítimos, pueden pasar desapercibidos para muchos mecanismos de protección.
El objetivo principal suele ser obtener acceso privilegiado para:
Desactivar soluciones EDR y antivirus.
Eliminar mecanismos de monitoreo.
Ocultar actividades maliciosas.
Facilitar el despliegue de ransomware.
Mantener persistencia en el sistema comprometido.
Recientes investigaciones han documentado campañas donde los atacantes utilizan una cadena de ejecución similar a la siguiente:
msimg32.dll → shell32.dll → rwdrv.sys → hlpdrv.sys
Aunque los detalles pueden variar entre campañas, el proceso sigue una lógica común:
Los atacantes ejecutan componentes aparentemente legítimos o DLLs manipuladas para iniciar la cadena de ataque.
Posteriormente se carga un controlador vulnerable que proporciona acceso a funciones privilegiadas del kernel.
A través del driver vulnerable, el atacante obtiene capacidades que normalmente estarían restringidas incluso para usuarios con privilegios administrativos.
Una vez en el kernel, pueden:
Finalizar procesos de seguridad.
Eliminar callbacks del kernel.
Deshabilitar mecanismos de auditoría.
Interferir con la telemetría del sistema.
Algunas investigaciones han demostrado escenarios donde se terminan cientos de procesos asociados a productos EDR y seguridad empresarial.
Con los controles deshabilitados, el atacante puede desplegar ransomware, herramientas de movimiento lateral o mecanismos de exfiltración con menor riesgo de detección.
La principal amenaza de BYOVD radica en que ataca directamente la capa donde operan muchas soluciones de seguridad.
Cuando un atacante obtiene acceso al kernel puede manipular procesos críticos del sistema operativo y alterar la visibilidad de las herramientas defensivas.
Esto significa que una organización podría creer que sus sistemas de protección están funcionando correctamente mientras, en realidad, los mecanismos de monitoreo ya han sido comprometidos.
Los equipos de seguridad deberían monitorear eventos relacionados con:
Carga de drivers inusuales o no autorizados.
Instalación repentina de controladores vulnerables conocidos.
Terminación masiva de procesos de seguridad.
Alteraciones en servicios de monitoreo.
Actividad anómala relacionada con el kernel.
Cambios inesperados en mecanismos de auditoría del sistema.
Asimismo, es recomendable mantener listas actualizadas de drivers bloqueados y correlacionar eventos de carga de controladores con actividades sospechosas posteriores.
Los ataques BYOVD suelen relacionarse con varias técnicas del framework MITRE ATT&CK, entre ellas:
Privilege Escalation
Defense Evasion
Impair Defenses
Rootkit
System Driver Manipulation
Este tipo de comportamiento suele formar parte de etapas avanzadas de intrusión y preparación para ransomware.
Para minimizar la exposición a ataques BYOVD, las organizaciones deberían:
Microsoft y otros fabricantes publican regularmente listas de drivers vulnerables conocidos que deben bloquearse.
Tecnologías como HVCI (Hypervisor-Protected Code Integrity) ayudan a dificultar la carga de drivers maliciosos o vulnerables.
La visibilidad sobre los drivers instalados y ejecutados es fundamental para detectar comportamientos anómalos.
Muchos ataques BYOVD aprovechan controladores vulnerables que llevan años siendo conocidos.
Las organizaciones necesitan capacidades que vayan más allá de las alertas tradicionales y permitan identificar comportamientos anómalos en tiempo real.
Los ataques modernos ya no buscan únicamente comprometer sistemas; buscan desactivar las herramientas encargadas de detectarlos.
Por eso, confiar exclusivamente en soluciones de prevención ya no es suficiente. La capacidad de correlacionar eventos, analizar comportamientos y detectar anomalías en tiempo real se ha convertido en un requisito esencial para cualquier estrategia de ciberseguridad.
En NESS ayudamos a las organizaciones a fortalecer su postura de seguridad mediante monitoreo continuo, análisis inteligente de eventos y capacidades avanzadas de detección que permiten identificar amenazas complejas antes de que impacten la operación del negocio.
Cuando los atacantes intentan silenciar los controles de seguridad, la visibilidad se convierte en la primera línea de defensa.
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