El 2026 marcará un punto de inflexión en la manera en que las empresas protegen su infraestructura digital. La velocidad con la que evolucionan las amenazas, impulsadas ahora por inteligencia artificial, sumada a infraestructuras híbridas y equipos distribuidos, exige un enfoque mucho más estricto y resiliente.
Este nuevo panorama está consolidando dos pilares que ya no son una tendencia, sino una necesidad urgente: Zero Trust y el monitoreo permanente.
Durante años, la ciberseguridad se basó en una idea que hoy ya es insuficiente: confiar en todo lo que ocurre dentro de la red interna. Este enfoque se ha demostrado vulnerable y poco realista.
Zero Trust rompe ese paradigma.
El principio central es claro:
Nunca confíes por defecto, verifica siempre.
Esto implica que cada usuario, dispositivo, aplicación o proceso debe ser autenticado, evaluado y monitoreado antes de otorgar acceso. No importa si está dentro o fuera del perímetro.
En un entorno donde las amenazas internas, el error humano y las cuentas comprometidas representan más del 60% de los incidentes de seguridad, Zero Trust deja de ser una filosofía para convertirse en una necesidad estructural.
Varias fuerzas están convergiendo para hacer del 2026 un año decisivo:
Ataques potenciados por IA: las herramientas automatizadas permiten ataques más rápidos, dirigidos y silenciosos.
Expansión del trabajo híbrido y remoto: más dispositivos, más accesos, más vectores de riesgo.
Multinube y entornos distribuidos: mayor complejidad, menor visibilidad.
Regulaciones más estrictas: industrias críticas deberán demostrar controles más sólidos.
Necesidad de resiliencia digital: la continuidad del negocio depende de una seguridad enfocada en verificación continua, no en confianza implícita.
Por eso el 2026 será el año donde Zero Trust dejará de ser un “proyecto” y se convertirá en un estándar empresarial.
Zero Trust no puede funcionar sin visibilidad total.
Y esa visibilidad solo se logra con monitoreo permanente:
detección de anomalías en tiempo real
alertas tempranas de accesos inusuales
análisis de comportamiento
trazabilidad completa de actividades
prevención proactiva, no reactiva
El monitoreo continuo permite detectar amenazas antes de que afecten operaciones críticas. Las empresas ya no pueden esperar a que un incidente ocurra para actuar; deben anticiparlo. Y en este punto, las plataformas modernas juegan un rol fundamental.
NESS se posiciona como una de las soluciones más completas para acompañar esta transición. Su arquitectura y sus módulos responden exactamente a lo que Zero Trust exige:
NESS ofrece visibilidad continua sobre entornos híbridos, servidores, aplicaciones, redes y nubes. Cada cambio, cada anomalía y cada comportamiento irregular puede ser detectado inmediatamente.
Este módulo analiza amenazas, patrones y vulnerabilidades en tiempo real, respondiendo con acciones automatizadas que reducen tiempos de exposición y eliminan tareas manuales.
Los agentes de NESS ayudan a diagnosticar problemas, detectar comportamientos sospechosos y generar recomendaciones precisas antes de que una incidencia escale.
Una capa adicional que permite validar, reconocer y monitorear elementos visuales críticos dentro de entornos operativos.
NESS está diseñada para funcionar en infraestructuras distribuidas, multicloud y de alta demanda: exactamente los escenarios que Zero Trust busca proteger.
Las empresas que adopten Zero Trust y monitoreo permanente en 2026 estarán varios pasos adelante en resiliencia, control y continuidad operativa.
Quienes se queden con modelos tradicionales seguirán expuestas a accesos inseguros, configuraciones débiles y ataques que evolucionan más rápido que sus defensas.
NESS nace para acompañar esa evolución con herramientas inteligentes, automáticas y escalables.
2026 solo está acelerando lo inevitable:
La seguridad empresarial ya no se basa en confiar.
Se basa en verificar, monitorear y proteger sin excepciones.
Y NESS está lista para llevar a las empresas hacia ese nuevo estándar
Si necesitas una herramienta multiplataforma tu mejor opción es NESS, es un sistema de monitoreo de infraestructura tecnológica, gestiona vulnerabilidades todo en uno.